Mzia Amaglobeli es la primera mujer periodista encarcelada desde que Georgia recuperó su independencia en 1991. Es fundadora de Batumelebi y Netgazeti, dos medios de comunicación de reconocido prestigio internacional por sus altos estándares periodísticos. Fue arrestada durante la noche del 11 al 12 de enero de 2025 tras un altercado en una protesta en el que abofeteó a un agente de policía, y en agosto fue condenada a dos años de prisión. La decisión de imputarle cargos penales graves por presunta agresión a un agente ha sido ampliamente criticada como de motivación política.
Su encarcelamiento se produce en un contexto de creciente deriva autoritaria y de una intensificación de la represión contra los medios por parte del partido gobernante Sueño Georgiano, que enfrenta protestas masivas sostenidas desde su decisión, a finales de 2024, de suspender las negociaciones de adhesión a la Unión Europea. Las autoridades han restringido la financiación de los medios mediante la denominada legislación de “agentes extranjeros” y otras medidas, mientras que periodistas que cubrían manifestaciones han sido atacados violentamente. La posición de Georgia en el Índice Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras se ha deteriorado de forma abrupta, cayendo del puesto 77 en 2023 al 114 en 2025.
A pesar de haber sido juzgada y posteriormente encarcelada, Amaglobeli ha continuado defendiendo los valores democráticos y la libertad de prensa desde su celda. En reconocimiento a su valentía, el Parlamento Europeo le concedió el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia en diciembre de 2025.
«Hoy soy yo; mañana podría ser cualquiera que se atreva a imaginar una Georgia justa, democrática y europea, libre de la influencia y la opresión rusas», afirmó poco después de su arresto.
Las autoridades no han investigado adecuadamente las denuncias de que Amaglobeli fue detenida ilegalmente antes de su arresto, de que un jefe policial le escupió posteriormente y de que se le negaron necesidades básicas como el acceso al agua y a un baño. Altos cargos, incluido el primer ministro, han promovido teorías conspirativas según las cuales actuó en nombre de fuerzas de la oposición o de actores extranjeros. Al mismo tiempo, las cuentas bancarias de sus medios fueron congeladas sobre la base de acusaciones fiscales cuestionables.
Amaglobeli padece queratocono, una enfermedad ocular degenerativa, y su visión ha empeorado gravemente durante su detención. En uno de sus ojos conserva ahora solo un 10 % de visión, mientras que el otro se limita a la percepción de la luz.
Desde Free Press Alliance reiteramos nuestro llamamiento a la liberación inmediata de Mzia Amaglobeli y al fin del hostigamiento sistemático contra los periodistas independientes en Georgia. Su encarcelamiento es representativo de un esfuerzo más amplio por silenciar a los medios críticos y reprimir la disidencia democrática. Instamos a las autoridades georgianas a cumplir con sus obligaciones internacionales en materia de libertad de prensa y derechos humanos, garantizar una atención médica adecuada para Amaglobeli y asegurar que los periodistas puedan trabajar libremente, sin temor a represalias ni a procesos judiciales politizados.