Los ataques a los medios de comunicación de Petro hacen temer por la libertad de prensa en Colombia

Gustavo Petro, el primer presidente de izquierdas de Colombia, que asumió el cargo en 2022, ha atacado constantemente a los medios de comunicación, los periodistas y la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) a través de sus redes sociales.

En el marco del Festival Gabo en Bogotá, RSF destacó su inquietud por la escalada de agresiones de Petro, iniciadas tras la publicación de un artículo en la revista Cambio el 23 de junio, que sugería corrupción en la adjudicación de contratos públicos por parte del hermano de un cercano colaborador del presidente. Petro calificó la información como «periodismo del Mossad» en su cuenta de X, insinuando una campaña de desinformación contra su gobierno. Tras este comentario, la autora del artículo, María Jimena Duzán, recibió amenazas.

La FLIP, en respaldo a Duzán, instó a Petro a detener la estigmatización de los medios y periodistas que investigan asuntos de interés público. Petro intentó desacreditar a la FLIP mencionando que uno de sus fundadores, sin vínculos con la organización en más de 20 años, está siendo investigado por paramilitarismo, lo cual provocó una oleada de ataques contra la FLIP. Artur Romeu, director de la oficina de RSF en América Latina, criticó las acusaciones de Petro, señalando que estas ponen en peligro a los periodistas y contradicen su promesa de campaña de fomentar el pluralismo y la lucha contra la desinformación. Desde el inicio del año, tres periodistas han sido asesinados, y el gobierno no ha mostrado voluntad política para investigar estos crímenes ni evitar que se repitan.

Durante sus dos años en el poder, Petro ha descalificado repetidamente informaciones críticas con su gobierno, acusando a sus autores de querer desestabilizar su gestión. Estas críticas se dirigen a periódicos destacados como El Colombiano, El País y El Tiempo, así como a varias emisoras de radio, revistas en línea y medios digitales. Los ataques de Petro abarcan una serie de temas, como los diálogos de paz, la política energética, la reforma sanitaria y las acusaciones de acoso sexual, lo que refleja su descontento con la forma en que estos temas son retratados en los medios de comunicación, promoviendo repetidamente una imagen negativa del periodismo, socavando la credibilidad de los medios y presionando a éstos para que presenten una imagen favorable de su administración.

A menudo presenta a la prensa como antagonista, abriendo la puerta a una posible criminalización de los medios. Además, los periodistas colombianos se enfrentan desde hace tiempo a las amenazas y la violencia de los grupos armados, lo que crea un entorno peligroso para la libertad de prensa. En 2022, Colombia sufrió 218 amenazas a periodistas, la cifra más alta en 15 años, y dos periodistas fueron asesinados. A pesar de la agenda de «Paz Total» de Petro, destinada a acabar con la corrupción y la lucha entre facciones, su administración se ha visto envuelta en múltiples escándalos y a través de las redes sociales, el gobierno busca contrarrestar las críticas reiteradas que recibe de los grandes medios.

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