La preocupación va en aumento por la desaparición del periodista ugandés Eria Jengo, desaparecido desde el 10 de septiembre, cuando, según se informó, fue secuestrado por individuos no identificados mientras regresaba a su lugar de trabajo en Kampala. Más de un mes después, su familia y sus colegas siguen esperando respuestas sobre su paradero y su seguridad.
Jengo trabaja como reportero de sucesos en Baba TV. Según Joel Kafuko, jefe de informativos de la cadena, Jengo salió de la oficina hacia el mediodía para comprar el almuerzo y regresaba a la redacción, situada en el barrio de Ntinda, en Kampala, cuando varias personas a bordo de un vehículo sin identificación lo interceptaron y lo obligaron a subir.
Según los informes, Jengo dejó sus pertenencias personales, incluidos su teléfono y su portátil, en la oficina.
Phocus Luyobya, director de programas de Baba TV, dijo a NTV Uganda que en el incidente participaron dos vehículos, entre ellos un Toyota Noah. A este tipo de vehículos se les conoce localmente como “drones”, un apodo asociado a su uso en presuntos secuestros y a la rapidez con la que se llevan a las personas. La BBC ya ha informado anteriormente sobre el uso de estos vehículos en Uganda.
Temores por las desapariciones forzadas en Uganda
La desaparición de Jengo ha reavivado la preocupación por las denuncias de desapariciones forzadas y detenciones ilegales en las que estarían implicadas las fuerzas de seguridad ugandesas.
Human Rights Watch ya había acusado a la Fuerza de Tarea Conjunta Antiterrorista de Uganda de participar en la detención ilegal de más de 100 personas, algunas de las cuales habrían muerto tras ser torturadas. Otros casos de personas desaparecidas siguen sin resolverse, entre ellos los destacados en informes de medios ugandeses.
La Asociación de Periodistas de Uganda ha presentado una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de Uganda, en la que describe el caso de Jengo como una desaparición forzada en la que presuntamente estarían implicados agentes de seguridad.
Jengo lleva más de cuatro años trabajando en Baba TV, donde informa principalmente sobre asuntos de seguridad. Entre sus últimas coberturas figuran la cooperación militar de Uganda con Ruanda y la comparecencia del ministro de Defensa, Kiryowa Kiwanuka, ante una comisión parlamentaria.
Kafuko dijo al Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) que no tenía conocimiento de ninguna amenaza, queja o advertencia relacionada con el trabajo periodístico de Jengo.
La familia sigue esperando respuestas
La pareja de Jengo, Catherine Taidhkwiza, dijo al CPJ que faltaba un segundo teléfono de Jengo en la casa que compartían y que estaba apagado. También afirmó que la policía no le había dado novedades sobre las gestiones para localizar el dispositivo.
El CPJ informó de que se había puesto en contacto, el 9 de octubre y a través de una aplicación de mensajería, con el portavoz del Gobierno, Alan Kasujja, y con la portavoz de la policía metropolitana de Kampala, Rachael Kawala, para pedirles comentarios, pero que no había recibido respuesta.
Muthoki Mumo, coordinadora del programa para África del CPJ, expresó su creciente preocupación por la prolongada desaparición de Jengo e instó a las autoridades ugandesas a esclarecer su paradero, confirmar de forma creíble que está a salvo y garantizar que los responsables rindan cuentas.
La falta de información sobre el destino de Jengo ha dejado a su familia, a sus colegas y a toda la comunidad periodística sin claridad sobre lo que le ocurrió.
Free Press Alliance: las autoridades deben esclarecer el paradero de Jengo
En Free Press Alliance estamos profundamente preocupados por la desaparición del periodista Eria Jengo e instamos a las autoridades ugandesas a que establezcan con urgencia su paradero, confirmen que se encuentra a salvo y lleven a cabo una investigación creíble sobre las circunstancias de su desaparición.
Cuando un periodista desaparece en circunstancias que sugieren un posible secuestro, las autoridades tienen el deber de investigar con prontitud, informar a la familia y garantizar que los responsables rindan cuentas. Cualquier denuncia que implique a personal de seguridad debe examinarse de manera independiente y transparente.
Los periodistas que informan sobre crimen, seguridad y asuntos de gobierno deben poder hacer su trabajo sin temor a represalias, intimidación o desaparición. La falta de respuestas en el caso de Jengo suscita serias preocupaciones sobre la seguridad de los periodistas y la protección de los derechos fundamentales en Uganda.
Free Press Alliance se solidariza con la familia y los colegas de Jengo en su exigencia de respuestas. Instamos a las autoridades a actuar sin demora y a asegurarse de que su desaparición no se convierta en un caso más sin resolver. Proteger a los periodistas es esencial para salvaguardar la libertad de prensa y el derecho del público a saber.