Ecuador atraviesa una crisis cada vez más profunda que ahora golpea el corazón de su vida cívica. La doble presión de la violencia vinculada al crimen organizado y al narcotráfico, junto con acciones institucionales que limitan el acceso y la cobertura de la prensa, está erosionando la libertad de prensa en todo el país. Periodistas y medios de comunicación enfrentan amenazas que van desde agresiones físicas y amenazas de muerte hasta acoso judicial y censura.
Este análisis examina cómo estas fuerzas convergen para restringir el periodismo independiente, sofocar la rendición de cuentas y debilitar las normas democráticas en Ecuador.
La violencia del narcotráfico como catalizador de la represión contra la prensa
Desde 2022, Ecuador ha experimentado un aumento dramático de la violencia criminal impulsada por redes de narcotráfico que compiten por el control de rutas de tránsito y economías ilícitas. Esto ha contribuido a una de las tasas de homicidios más altas en la historia reciente del país. Esta inestabilidad ha tenido efectos colaterales sobre los periodistas que cubren corrupción, seguridad y gobernanza local. Las amenazas de actores armados no estatales y bandas criminales han hecho que la cobertura sobre seguridad pública y economías ilícitas sea cada vez más peligrosa.
Aumento del nivel de amenaza: ataques, amenazas de muerte y violencia
2025: Un año brutal para los periodistas
Monitores de libertad de prensa reportaron cifras récord de agresiones contra periodistas en Ecuador durante 2025:
- Fundación Periodistas Sin Cadenas (FPSC) documentó 298 agresiones contra periodistas y trabajadores de medios durante el año, casi un 30 % más que en 2024, incluyendo ataques físicos, censura, detenciones y violencia tanto de actores estatales como no estatales.
- Estas agresiones incluyeron desde ataques físicos y detenciones hasta intimidación y censura por parte de fuerzas de seguridad y otros actores.
Esta ola creciente de violencia ha generado un clima de miedo, en el que los periodistas enfrentan amenazas no solo de grupos criminales, sino también durante protestas sociales y respuestas estatales que carecen de protección adecuada para trabajadores de prensa.
2026: Evidencia temprana de riesgos persistentes y amenazas de muerte
La crisis ha continuado en el nuevo año. Solo en enero de 2026, Periodistas Sin Cadenas registró 32 agresiones contra periodistas, aproximadamente una por día, incluidas tres amenazas de muerte explícitas contra trabajadores de prensa en provincias como Pichincha y Santa Elena.
Estas cifras subrayan que las amenazas a la libertad de prensa persisten y agravan el ya peligroso contexto para el ejercicio periodístico en Ecuador.
Censura institucional: Fuerzas Armadas y restricciones de acceso
En un desarrollo preocupante para la libertad de expresión en Ecuador, las Fuerzas Armadas han intentado recientemente condicionar y restringir el acceso periodístico a información y eventos oficiales con base en criterios subjetivos, acciones ampliamente criticadas como censura.
A finales de enero de 2026, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas emitió directrices internas que buscan evaluar, clasificar y restringir la acreditación de medios para la cobertura de eventos militares y actividades oficiales. Entre los criterios se incluyen:
- La línea editorial del medio.
- Su tratamiento informativo histórico sobre las Fuerzas Armadas.
- La conducta profesional.
- Si la cobertura se considera “perjudicial” para la imagen del Ejército.
Bajo este marco, los medios que no cumplan con estos estándares arbitrarios podrían ser excluidos de la cobertura. El sistema propone matrices internas de clasificación que califican a los medios como aptos, condicionalmente aptos o no aptos para acreditación según juicios cualitativos.
La sociedad civil y los gremios de prensa condenan la disposición
Defensores de la libertad de prensa han condenado enérgicamente estas medidas como censura y violación de las protecciones constitucionales e internacionales de derechos humanos:
- Fundación Periodistas Sin Cadenas calificó los procedimientos como censura previa y una amenaza directa a la libertad de prensa.
- Fundamedios y otras asociaciones de prensa denunciaron las restricciones como incompatibles con las normas democráticas, subrayando que las instituciones militares no tienen autoridad para evaluar líneas editoriales ni decidir quién puede cubrir asuntos oficiales.
- Más de 50 periodistas, medios y ONG, incluidas organizaciones internacionales de libertad de prensa, firmaron pronunciamientos exigiendo la revocatoria inmediata del sistema de evaluación de acreditaciones, al considerar que constituye una restricción ilegítima a la libertad de expresión.
Estas presiones institucionales añaden una dimensión nueva e insidiosa a las violaciones de la libertad de prensa en Ecuador: no solo los periodistas son amenazados por la violencia y el crimen, sino que también están siendo excluidos sistemáticamente de la información necesaria para realizar su trabajo.
Autocensura, exilio e impacto democrático
Efecto inhibidor y pérdida de cobertura
Las presiones combinadas de la violencia y las restricciones institucionales han profundizado la autocensura entre periodistas. Muchos reporteros evitan cada vez más cubrir temas que podrían provocar represalias de grupos criminales o la negación de acreditaciones por parte de autoridades militares, especialmente historias sobre corrupción, crimen organizado o abusos de funcionarios públicos.
Este temor a represalias reduce el debate público y priva a las comunidades de información vital.
Algunos periodistas también han sido forzados al desplazamiento interno o al exilio, reduciendo aún más el espacio para el periodismo independiente.
Por qué importa: libertad de prensa y salud democrática
Una prensa libre es piedra angular de las sociedades democráticas: informa a la ciudadanía, permite la rendición de cuentas y aporta transparencia al ejercicio del poder. Cuando los periodistas enfrentan violencia, amenazas y censura, la sociedad pierde acceso a la información necesaria para la participación cívica y la supervisión del poder. En el Ecuador actual, esa pérdida se está volviendo una realidad.
La combinación de violencia del crimen organizado y censura institucional configura un entorno complejo y peligroso en el que:
- Los periodistas enfrentan violencia física y amenazas de muerte por parte de grupos criminales.
- El acceso a información oficial puede ser restringido de manera arbitraria.
- La libertad editorial se ve socavada mediante prácticas excluyentes de acreditación.
En conjunto, estas tendencias debilitan las funciones esenciales de la prensa y amenazan la gobernanza democrática en Ecuador.
Conclusiones y recomendaciones urgentes
La erosión de la libertad de prensa en Ecuador exige atención y acción concertadas:
-
Derogación o suspensión inmediata de las directrices restrictivas de acreditación impuestas por las Fuerzas Armadas.
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Investigaciones completas y transparentes sobre amenazas, agresiones y muertes de periodistas, con rendición de cuentas para los responsables.
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Fortalecimiento de las protecciones legales y salvaguardas operativas para trabajadores de prensa, especialmente en contextos de violencia y operativos de seguridad.
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Apoyo a medios independientes, capacitación en seguridad y asistencia legal para que los periodistas puedan continuar informando sin temor a represalias.
Proteger la libertad de prensa en Ecuador no solo es esencial para la seguridad de los periodistas, sino también fundamental para la salud y el futuro de la democracia del país.